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Amigos y amigas que han seguido este blog, les comento que desde hace unos días he migrado los contenidos de esta bitácora web* a una nueva dirección:

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*BLOG es una contracción de WEB LOG que traducido al español significa bitácora web. Una bitácora es el libro donde se apunta el rumbo, velocidad, maniobras y demás accidentes de la navegación.

El Plan Bici del gobierno francés

Originalmente publicado en NO SIN MI BICI:

plan bici

Hoy he leído una noticia de esas que a cualquier ciclista urbano o aficionado a la bici le gustaría encontrar en la prensa de su país. El ministerio de transporte francés ha preparado un plan bici con 25 medidas para favorecer especialmente el empleo de la bicicleta en los trayectos de casa al trabajo.

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Elecciones 2014: Cuando no queda más opción…

Durante estas semanas se ha visto una intensa actividad en mi ciudad natal, se aproximan las elecciones para alcalde con dos candidatos encabezando las encuestas. El primero va por la reelección, sus obras han beneficiado a algunos y causado malestar a otros. Personalmente, me agrada mucho que se haya dado espacio para la movilidad con las ciclovías y los espacios públicos peatonales en algunos casos, pero es verdad que hay también problemas… Uno de los sitios de encuentro más emblemáticos, por ejemplo, tuvo que cerrar sus puertas debido a que las obras impidieron un fácil acceso a sus clientes por cerca de 8 meses. No estoy para nada de acuerdo con la construcción de un metro y ciertamente tengo mis dudas sobre cuáles fueron las verdaderas razones detrás de la construcción del nuevo aeropuerto[1].

No voy a hacer un análisis de su gestión. Simplemente no estoy calificado y creo que estaría siendo injusto pero pienso que como cualquier persona en funciones puede ser criticado por lo que ha hecho o dejado de hacer.

El otro candidato es, en palabras propias, un “centro progresista” pero que claramente exhibe tendencias de derecha. Su propuesta no difiere mucho de la del contrincante a decir de varios urbanistas y abogados quiteños. Se perciben los vacíos, se quiere cobrar menos y hacer más. Se culpa de ineficiencia a la gestión actual pero realmente no se vislumbran nuevas soluciones. Es predecible que, de ganar, la gestión probablemente no supere a la actual. En general, Quito siempre ha tenido desconfianza por este tipo de candidato.

Si sólo nos fijamos en estos primeros antecedentes, parecería bastante obvio que Barrera tiene las de ganar. Y evidentemente así era, hasta hace un mes cuando las encuestas empezaron a mostrar una tendencia a la baja y un casi inexplicable ascenso de Rodas…

Otro “fenómeno” particular en estas elecciones han sido las cartas que han empezado a surgir aquí y allá. Las primeras que leí provenían del sitio gkillcity.com y buscaban aclaratorias sobre la futura gestión de los candidatos. Luego de este se dio una avalancha de correos que han sido bastante bien documentada por Rosa María Torres en su blog. No leer esas cartas sería perderse la otra mitad del contexto de las elecciones capitalinas.

La cuestión va más o menos así. Una gran porción de quiteños está votando por Mauricio Rodas (el candidato de oposición), precisamente por no seguir dando su voto al partido oficial del presidente, de hecho la carta más popular enumera sus razones algo así:

¿Te acuerdas del Yasuní?
¿Te acuerdas del Jaime Guevara?
¿Te acuerdas de Bonil?
¿Te acuerdas de las bullas del Mejía y del Central Técnico?
¿Te acuerdas de los #10deLuluncto?

Todos estos son encontrones que ha tenido el presidente con quiteños. Si a esto se le suma que el discurso oficial siempre repite que haber ganado las elecciones es un indicativo de apoyo popular indiscutible y una excusa para transgredir cualquier otro principio también mutuamente acordado, es de entender que los quiteños realmente no buscan la privatización de los servicios públicos, no quieren perder los espacios que el municipio ha brindado a la ciudadanía, no están interesados en retirar las ciclovías como lo propuso el candidato Rodas; lo que la gran mayoría quiere es restituir cierto equilibrio de poder (quitárselo al gobierno) o darle una metafórica bofetada en el rostro al partido que ha humillado constantemente a la población.

James Gilligan dice: la principal causa de violencia es la vergüenza, ser víctima de desprecio. Y esto es igual seas un asesino serial o un simple ciudadano que ha escuchado la sabatina. Para muchos capitalinos “It’s payback time”.

Preocupados, muchos sectores “de izquierda” ven esta tendencia sin saber qué dirección tomar. Un amigo mío tuiteaba:

Mi percepción al respecto es que nos hemos puesto a reflexionar demasiado tarde. Y cuando digo “nos” me refiero a los quiteños pero también al partido de gobierno. Creo que todos tenemos aspiraciones comunes pero no hemos sabido manejar el diálogo nacional adecuadamente, hemos sido abusivos en ciertos aspectos y en otros todo lo contrario. Reestablecer esas líneas de diálogo a estas alturas es quizá lo último que podría salvar a los quiteños de terminar sometidos a un poder déspota e irrespetuoso, gane quien gane.

Por mi parte, las veo negras. No creo que se desarrolle ningún escenario positivo tras estas elecciones, considerando el corto tiempo que queda. Lo cual me hizo pensar en las elecciones 2017, tampoco nos queda mucho tiempo para esas pero ciertamente hay más oportunidad.

Rafael Correa ya no podrá ser reelecto lo que dejará a su partido de lo más fragmentado. Ya se anda hablando de los candidatos de “izquierda” y “derecha” dentro de la propia Alianza País. Las estructuras estatales se encontrarán débiles debido a la falta de dinero[2], y a menos que se fragüe una opción adecuada, País no sólo correrá el riesgo de perder una o dos alcaldías sino todo el territorio.

Me gustaría pensar que seremos astutos, que aquellos que vemos el mérito en ciertas políticas actuales seamos capaces de formular una propuesta que se enfoque (como dicen la constitución, el plan nacional del buen vivir y el manual para la creación de políticas sectoriales) en los derechos humanos y de la naturaleza. Sueño con que los candidatos desarrollen y oferten plataformas de democracia líquida, que permitan a los individuos votar directamente sobre a dónde va el presupuesto, si se explota o no el Yasuní, si quieren parques de cemento o más verdor, si se debe firmar un acuerdo de libre comercio o invertir en desagregación tecnológica. Y que además seamos capaces de reunir un equipo técnico que transmita adecuadamente la coyuntura a la ciudadanía.

Conozco a muchos ciudadanos capaces, a urbanistas fenomenales que rozan la estructura pública sin involucrarse del todo, y sabiamente (es nuestro deber mantener la fortaleza de la sociedad civil); abogados que están en capacidad de lidiar con los retos más grandes impuestos a modo de herencia cultural, a activistas y desarrolladores. Quiero que las próximas elecciones podamos ofrecer a las personas un nuevo paradigma y seamos capaces de decirle: El candidato eres tú, sin importar qué partido gane. Tenemos las herramientas y también los pretextos ¿Qué vamos a usar?

Referencias
[1] Gallegos Enrique y Araújo, Nelly, Corrupción de alto vuelo, Quito, 2010.
[2] Spurrier Walter, 2017, El Comercio, 21 de enero de 2014.

Santo pecado

Carlos estaba muy cansado. Había caminado toda la mañana por la ciudad de Quito tratando de conseguir algo de cerveza para su carne a la parrilla, pero para su mala suerte era domingo. En Ecuador no se expende alcohol el último día de la semana. Hay muchos rumores sobre el por qué de esta decisión: Eliminar la violencia en los estadios el fin de semana, permitir que el día familiar esté libre de esos tambaleantes y olorosos humanos entumecidos, permitir a los distribuidores tener un día de santo descanso.

Ninguna de estas razones aparecía en el registro de ley oficial, y nuestro amigo periodista decidió averiguar la verdad detrás de esta ridícula prohibición.

Empezó por ubicar expertos en el tema. Legisladores, psicólogos de masas, asesores de ministros, gerentes de las cerveceras fueron objeto de profundas indagaciones, de lunes a sábado. Una análisis retrospectivo reveló cierta relación entre las visitas oficiales de representantes de la santa sede y la imposición de ley seca. De manera extraña, nuestro curioso amigo también se pudo percatar de un pico en la venta de vinos después de la medida.

Rastreó las ventas del vino, llegó a armar un operativo en tres de los más grandes “blancos” de ventas. La respuesta fue simple:

Había más alcohólicos en misa.

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Crónica de una “________” anunciada


El índice de externalidades

David Graeber, el (ir)respetado antropólogo, abrió mis ojos a una nueva realidad. Contar es malo. Sé que es lo primero que uno aprende en la escuela, y tal vez es la base de toda ciencia actual y de las herramientas que usamos para que nuestra vida sea mejor, pero Graeber no se refería a ese tipo de contabilidad matemática, sino específicamente a ponerle el precio a las cosas que intercambiamos, lo cual termina, según sus investigaciones, como un pretexto para ejercer violencia.

No siempre fue así, inicialmente las comunidades humanas eran de unas pocas personas, donde todas se conocían entre sí. No existía tal cosa como la especialización ni un mercado, sino que la gente se ayudaba entre sí, en una especie de economía del regalo. No engañamos a nadie, evidentemente cuando dabas algo a alguien, esperabas que eventualmente esa persona te devuelva ‘algo’. La falta de exactitud de ese ‘algo’ nos permitía ser flexibles, llevarnos bien con el amigo.

Sin embargo, hubo un punto en la historia donde se empezó a introducir la moneda, en diversas formas de contabilidad, casi siempre por parte del estado como una especie de impuesto/imposición. Lo que empezó a ocurrir entonces es que emergieron ciertas fricciones, no era lo mismo devolver una dádiva que contaba por 3 pescados si tú habías dado 15. Una versión moderna de esto diría: no mezcles dinero con amor. El poner un número exacto a una deuda te incita a ejercer violencia[1]. Es el pretexto que usa tu banco para arrebatarte tu casa, y en algunos casos, el sicario para ser contratado. Tal vez esto también contribuya a la relación directa que existe entre la desigualdad económica y el nivel de violencia que existe en una determinada región[2].

¿Por qué traigo esto a colación? Pues porque pienso que deberíamos aprovechar esta situación…

Imagina que entras a una gran cadena comercial, con una gran diversidad de productos y sí, tienen los precios marcados en dólares como siempre, pero además de ello muestran una segunda cifra: su precio en tiempo (Pt). Así pues, una computadora sería muy costosa si los materiales que utiliza para su producción demoraron miles, sino millones de años en formarse. Una funda de papas producidas localmente tendría un Pt muy bajo si comparamos con unas papas importadas (puesto que el petróleo que se utiliza para su transporte, que demoró muchos años en producirse, incrementaría el precio desmedidamente).

Las artesanías empiezan a mostrar el tiempo dedicado y claro, en función de la calidad habrá unos que logren maravillas en menor tiempo. Y si alguien compra una máquina, pues de alguna manera tendrá que incluir el costo de fabricación de esa maquinaria dentro del Pt.

Cuando la gente llega a Ecuador y visita Quito, el patrimonio cultural de la humanidad, ve el precio de algunas instalaciones: siglos, pero también se le indica en su tour al Yasuní que la selva está avalada en unos cuantos millones de años.

Cuando te realizan la entrevista en una empresa, no sólo te dicen cuanto vas a ganar y qué puesto vas a tener, sino que además te dicen cuál será tu tiempo buen vivido TBV, es decir aquel que podrás dedicar al ocio, la contemplación, el deporte, el amor y la amistad, etc.[3]

En base a estas simples medidas, se empieza a evidenciar el descontento de la gente, quienes pronto exigen que se haga algo al respecto, varias instituciones estatales inician con la creación de un índice de externalidades, que permite hacer una comparativa entre el precio del mercado y el Pt. Eventualmente este empieza a desplegarse con colores verde, amarrillo y rojo. La gente que se acerca a estos percheros marcados empieza a ser mal vista, las empresas dejan de percibir ganancias, se establece una superintendencia de control de externalidades. Poco a poco se empieza a migrar los procesos para producir con menor coeficiente, las medidas se tornan más severas. Es el nuevo ISO.

Referencias
[1] Graber D., En deuda: Una historia alternativa de la economía, Grupo Planeta, 2012
[2] Wilkinson R., Pickett K., Desigualdad: Un análisis de la (in)felicidad colectiva, Turner Publicaciones, S.L., 2009
[3] Ramírez R., La vida (buena) como riqueza de los pueblos, Editorial IAEN, 2012

Eudaimonia

Una utopía se empieza a realizar cuando desarrollamos empatía por otros y el planeta, no hay otro primer paso. Eso da visión a largo plazo. La empatía te permite entender la necesidad de atender a todos y no desatender el equilibrio dinámico de la Tierra. Cuando busquen a una líder, si lo hacen, busquen primero que actúe por los derechos de la naturaleza y los derechos humanos. También cuando se conviertan en una. El segundo paso en una sociedad empática, es el desarrollo de pensamiento crítico y la creación de herramientas. Una cultura científica, innovadora.

La empatía y la ciencia son las dos piernas que nos llevarán a un lugar que permita el desarrollo de la eudaimonia de Aristóteles, una vida a plenitud. Todas las “revoluciones” dentro del sistema fracasan precisamente porque el sistema erosiona la empatía, socava la visión a largo plazo. Es por eso que una utopía necesariamente implica un escenario poscapitalista y un fortalecimiento del procomún. Es por eso que abandonar el mercado en sus condiciones actuales es un prerrequisito ineludible.

Addendum (02 de febrero de 2014)

El día de hoy he encontrado un texto que hace referencia a la empatía y su relación con la clase social, el cual transcribo a continuación:

Un estudio titulado “Clase y compasión: los factores socioeconómicos predicen las respuestas al sufrimiento”, reveló que las personas de clase baja responden con mayor compasión al ver el sufrimiento humano respecto a los individuos de clase alta.[1] En un estudio relacionado titulado “Clase Social, contextualismo, y precisión empática”, se encontró que los individuos de una clase social más baja son más empáticamente precisos para juzgar las emociones de otras personas. En sus tres estudios, los individuos de clase baja recibieron puntajes más altos que las personas de clase alta en una prueba de exactitud empática; al juzgar las emociones de una pareja de interacción, y al hacer inferencias más precisas sobre las emociones a partir de imágenes estáticas de los movimientos musculares de los ojos.[2]

  1. Class and compassion: socioeconomic factors predict responses to suffering.(http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22148992)
  2. Social Class, Contextualism, and Empathic Accuracy
    (http://pss.sagepub.com/content/21/11/1716.abstract)